Certamen Coral en Vilna, Lituania

El pasado día 7 de diciembre, el Coro Cantatutti participó en la XV edición del festival Winter Lights que tuvo lugar en el salón de actos del ayuntamiento de Vilnius, Lituania, invitado por el coro residente Gabija de la Universidad Técnica Gediminas de Vilnius (VGTU).

Los coros locales Gabija y el Coro de cámara de la Academia de Artes de Vilnius llevaron a escena un repertorio brillante de unos 25 minutos cada uno. El Coro Inclusivo Cantatutti cerró el certamen con una propuesta de aproximadamente 10 canciones preparadas con mucho esfuerzo desde finales del curso lectivo anterior. Entre las obras seleccionadas, todas interpretadas en español, requisito propuesto por los anfitriones, y signadas al mismo tiempo en Lengua de Signos Española (LSE), sello personal de Cantatutti, se pudieron escuchar obras de procedencias y autores diversos como “A la fuente del olivo”, “Desde alta mar”, “Maquerule” o “Bullerengue”, siendo estas últimas, con sus ritmos latinos las que mayor acogida tuvieron, provocando los aplausos del público asistente. Como broche de oro al evento, los tres coros participantes interpretaron sobre el escenario el himno universitario “Gaudeamus Igitur” junto a una canción lituana llamada Vakulele. Casi un centenar de voces confirmando que la música es un idioma internacional. 

A parte del intercambio musical, los 35 representantes de Cantatutti que viajaron hasta este frio país, algunos de los cuales no habían salido de España o cogido un avión hasta la fecha, pudieron disfrutar del folclore local en una animada fiesta que prepararon para ellos. También de la gastronomía, algo que despertaba el interés de todos, en varios restaurantes, mercadillos y en el propio albergue donde se alojaron. En los 4 días de convivencia por la capital del país báltico, compartieron vivencias y disfrutaron de visitas turísticas y ociosas, como en el museo de las ilusiones, las cafeterías locales para combatir el frío, además de alguna guerra de bolas de nieve y algún que otro resbalón, e incluso, de la interpretación coral improvisada en las calles nevadas de la ciudad o en la hasta ese momento solitaria iglesia de Santa Ana.

Un viaje fantástico y muchas experiencias inolvidables. Seguro que es el primero pero no el último.

 

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